“Hay muchos que han optado por la complacencia 'fácil' en vez de incomodar”

Había una época en la que los MTV Video Music Awards perseguían el prestigio de los Grammy al mismo tiempo que acaparaban los titulares a golpe de escándalo. A lo largo de sus 40 años, estos premios han jugado a ser el Baile de Debutantes de Los Bridgerton y la fiesta del té de Alicia en el País de las Maravillas. También han querido ser el viral de Belinda Washington en Paquita Salas – dedo, dedito, dedi dedón – y el musical de Lexi en la segunda temporada de Euphoria. Y todo con ellos y ellas como protagonistas. Las estrellas más importantes de la música alimentando la leyenda y formando parte de una historia en la que, a veces, la música quedaba en un segundo plano porque la cámara prefería cazar una salida de tono antes que el do de pecho del cantante de turno.
Atrás quedan los maravillosos años de los 2000 en los que se sucedían las disputas y se buscaba ansiosamente la provocación. Atrás quedan esos años en los que uno esperaba ver un espectáculo gigante, pero también hacía la porra para adivinar el nombre de la persona que iba a dar la nota. Los hitos y los chismes de los MTV VMA tuvieron grandes protagonistas. En 2003, el beso entre Madonna, Britney Spears y Christina Aguilera ante la mirada incómoda de Justin Timberlake; en 2009, Barack Obama llamó idiota a un desubicado Kanye West por humillar a Taylor Swift después de que esta ganara el Vídeo del Año por You Belong With Me y no Beyoncé; en 2010, el vestido hecho de carne – 18 kilos importados de Argentina – que se puso Lady Gaga a modo reivindicativo; o en 2013, el perreo intenso de Miley Cyrus a Robin Thicke.
La lista suma y sigue y los hay todavía que, por morbo o nostalgia, reviven algunos de esos momentos que han construido el imaginario de los MTV. La polémica siempre ha sido una de sus patas principales. Al menos lo fue durante muchos años. Porque su historia ha cambiado. Hace tiempo que estos premios cogieron otros derroteros, huyendo del escándalo y priorizando la música por encima de todas las cosas. Pero, ¿por qué? ¿Qué ocurrió para que los mandamases de los Video Music Awards tomaran la decisión de “blanquear” su razón de ser? ¿O fue el propio devenir de la industria el que exigía un cambio?
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